Se cuestiona la reducción de subsidios estatales, argumentando que esto genera inflación y afecta negativamente la economía. Se plantea la disyuntiva entre permitir o no ciertos "gustos" de consumo, como ir al cine o comprar electrodomésticos, en un contexto de dificultades económicas.
Se destaca la gravedad del recorte en salud, mencionando que un 34% del país no tiene obra social y que la atención médica para monotributistas es costosa. Se enfatiza que reducir el consumo, el mercado interno y los salarios es perjudicial para el capitalismo, contradiciendo la defensa de la propiedad privada y la actividad privada.