Se comparte el consuelo divino recibido tras experimentar injusticia y persecución, enfatizando que Dios bendice a quienes son maltratados por practicar la justicia.
Se cita la promesa bíblica de que quienes son maltratados y calumniados por causa de Dios recibirán un gran premio en el cielo.
Se reflexiona sobre la impotencia ante la pérdida de tiempo y la guerra espiritual que se esconde detrás de las acciones negativas, pero se reafirma la fe en la justicia divina.