La situación en Bolivia se torna crítica, con supermercados estatales cerrados por falta de abastecimiento y empleados que acuden a trabajar sin tener tareas.
La escasez de alimentos básicos como carne y verduras impacta el día a día de las familias, generando incertidumbre sobre si podrán comer.
Los hoteles también se ven afectados, informando a los huéspedes sobre la falta de ciertos productos.