El ciudadano argentino Eduardo Ignacio Múrias fue detenido en Brasil por presunto insulto racial agravado por ser contra un menor de edad. La prisión preventiva fue confirmada, por lo que seguirá detenido mientras avanza la investigación.
Las acusaciones incluyen insulto racial, que en Brasil se equipara al racismo, y la obtención de una foto de un menor sin consentimiento, lo cual agrava la situación bajo la Ley de Protección de Datos brasileña (LGPD).
La defensa de Múrias podría argumentar que el secuestro del celular se realizó sin orden judicial, aunque la madre del menor fue informada de la situación por otra pasajera.
Se investiga además la posibilidad de trata de personas, a raíz de conversaciones encontradas en el celular secuestrado que mencionan llevar a alguien "de esclavo". El caso se encuentra bajo secreto de justicia.