Se analiza la vestimenta y la imagen pública de Javier Milei, comparando su estilo con el de próceres argentinos y, en algunos casos, con figuras como Carlos Menem. Se especula sobre la percepción que tiene el presidente de sí mismo y cómo busca proyectarla.
Se menciona que Milei habría tenido una noche difícil previa al Tedeum, mostrando enojo por tener que asistir y escuchar las críticas. A pesar de esto, se destaca su cuidado en no confrontar directamente con la Iglesia, posiblemente por estrategias políticas relacionadas con la posible visita del Papa al país.