El sudeste asiático atraviesa una situación dramática debido a fuertes tormentas e inundaciones que afectan a varias regiones de China. Las calles se encuentran anegadas, se realizan evacuaciones masivas y la infraestructura ha sufrido daños graves.
El cambio climático agrava la temporada de precipitaciones, generando desbordes que antes se podían contener. Hasta el momento, se reportan 20 personas fallecidas y el avance del agua continúa sin control. Las áreas montañosas y rurales son particularmente vulnerables a deslizamientos de tierra e inundaciones.