Se describe la peligrosidad de Villa La Cárcova, donde los autos robados son ocultados y destruyen cercos e infraestructuras durante las lluvias. Los vecinos viven con temor constante, especialmente al enviar a sus hijos al colegio, sin saber si habrá tiroteos.
Aunque hubo épocas tranquilas, la situación se ha complicado nuevamente con la reaparición de tiroteos, generando temor e impidiendo el descanso nocturno de los residentes.