El Tedeum se vio atravesado por fuertes internas políticas, con la atención puesta en los gestos y saludos de Javier Milei y la ausencia de Victoria Villarruel, quien no fue invitada al evento.
La tensión política se manifestó a través de cruces entre funcionarios como Santiago Caputo y otros sectores, mientras Milei intenta mantener un equilibrio.
La no invitación de Villarruel, a quien se la considera "traidora" desde el gobierno, evidencia una ruptura en la relación con el presidente.
La Iglesia, a través de las homilías, suele marcar valores como la justicia social e inclusión, puntos que pueden generar críticas al gobierno actual. Se espera que el Arzobispo García Cuerva reitere señalamientos similares a los de la apertura de sesiones ordinarias.