El historiador Ricardo de Tito continuó su análisis de la Revolución de Mayo, enfocándose en la diversidad de actores y motivaciones. Subrayó que la revolución no fue un movimiento homogéneo y que existían distintas facciones con intereses dispares, lo que llevó a la formación de la Primera Junta como un espacio de confluencia.
Se refirió a la figura de Saavedra, a menudo tildado de conservador, como un líder de los patricios y un hombre clave en el equilibrio de poder. También mencionó a French y Beruti, quienes movilizaron a la gente de los arrabales, y a Vieites, un empresario que aportó a la causa y cuyo rol en la difusión de ideas independentistas fue fundamental.