El Papa Francisco publicó su primera encíclica, titulada "Magnífica humanidad", con un fuerte enfoque en los peligros de la inteligencia artificial y las nuevas formas de esclavitud.
En el documento de 130 páginas, el Sumo Pontífice alerta sobre el avance de la IA y la necesidad de deshumanización, utilizando un lenguaje fuerte para captar la atención. Critica las nuevas formas de esclavitud, especialmente aquellas que involucran a niños y adolescentes en condiciones precarias para la obtención de recursos.
Asimismo, el Papa pide perdón por la demora de la Iglesia en reconocer el horror de la esclavitud y aboga por soluciones tecnológicas sostenibles para mitigar el impacto ambiental. La encíclica también aborda la preocupación por algoritmos que podrían discriminar en el acceso a la salud, el empleo y la seguridad, basándose en datos sesgados.