Fernando, padre de Franco, asesinado por un préstamo, expresó su dolor y su pedido de justicia, solicitando perpetua para los responsables.
Relató detalles del crimen, la deuda y la posible vinculación de la asesina, Karina, con actividades ilícitas. Aclaró que su hijo, a pesar de haber tenido problemas con las drogas y estar detenido, había cumplido con sus compromisos.
Fernando enfatizó que no se trató de un ajuste de cuentas y pidió a la justicia que actúe con celeridad y sin corrupción, temiendo que se intente cambiar la carátula del caso.