Se analiza la emergencia de un fenómeno internacional de "nuevas derechas", incluyendo figuras como Trump, Bolsonaro y Orbán, y se señala el antiprogresismo como un componente unificador.
Se distingue entre las diversas posturas dentro de estas nuevas derechas, que incluyen soberanistas, libertarios y proteccionistas, y se las asocia con un rechazo a la "cultura woke".
Se argumenta que la izquierda contemporánea ha perdido el eje del discurso al centrarse excesivamente en la defensa de minorías y la identidad, desplazando el conflicto económico y de clase.
Se plantea que esta deriva hacia lo identitario y victimista ha llevado a la izquierda a un "callejón sin salida", y se propone una "izquierda libertaria" crítica de las políticas de identidad.