La violencia extrema en el espacio público de los Países Bajos preocupa a la población, alimentada por el fenómeno de la "Mocro Mafia". Sin embargo, se aclara que no se trata de una mafia exclusivamente marroquí, sino de una red criminal con miembros de diversos orígenes (neerlandeses, marroquíes, turcos, antillanos, surinameses) que operan bajo un modelo distinto al de las mafias clásicas.
Este nuevo modelo se organiza a lo largo de la cadena de valor de un producto, priorizando la competencia y generando alianzas estables con cárteles internacionales. Figuras como Gwenneth Marta, aunque ya encarcelado, representan un eslabón en esta cadena, mientras que emerge una nueva generación de criminales como Ridwan Taji, quien se convertirá en una figura central del comercio de cocaína.
La investigación periodística y el término "Mocro Mafia" han sido aprovechados por la extrema derecha, pero la realidad es más compleja. Las bandas neerlandesas funcionan con estrategias que siembran miedo y desconfianza en toda Europa, marcando el inicio de un nuevo modelo criminal a escala continental.