Se aborda la realidad de los jubilados que necesitan seguir trabajando, ya sea por necesidad económica o para sentirse útiles.
Se informa que más de un millón de jubilados están activos, muchos trabajando en negro (600 mil) o como monotributistas (450 mil), realizando changas y trabajos no reglos.
Se destaca que la esperanza de vida ha aumentado, pero los sistemas jubilatorios crujen, lo que hace prever que la necesidad de trabajar después de jubilarse se extenderá.
Se critica la "cultura del descarte" y se aboga por mayores oportunidades laborales para personas mayores, comparando con otros países donde es más común verlos trabajando.