Durante un viaje a Estados Unidos en la década del 50, Martín Caradagian vio lucha en la televisión y se inspiró para traerla a Argentina. A su regreso, a pesar de que la televisión aún no había llegado al país (debutó en 1958), Caradagian ya tenía la visión de incorporarla a su espectáculo.
Su determinación y "cabezadura" eran legendarias, tanto que lo apodaban "Topi" (topadora). Estaba convencido de su sueño y luchó incansablemente para hacerlo realidad, pateando puertas hasta lograr su objetivo y debutar en el programa que marcaría un antes y un después en la lucha libre argentina.