Se discute la aplicación de la legítima defensa en casos de robo, especialmente para personal policial como el bombero asaltado. Se argumenta que, ante una agresión ilegítima, el uso de un arma para repeler el ataque, incluso si resulta en la muerte del agresor, podría considerarse legítima defensa.
Se citan los elementos clave del Artículo 34 del Código Penal: agresión ilegítima, medio empleado para repelerla y ausencia de provocación por parte de quien se defiende. Se concluye que, en el caso del bombero, estos elementos se habrían cumplido, aunque él prefirió no matar.