Durante el Tedeum del 25 de Mayo, el arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva, transmitió un mensaje de unidad y criticó la división y polarización, haciendo eco de las palabras del Papa Francisco. La Iglesia expresó su preocupación por el ajuste económico del gobierno y la idea del "sálvese quien pueda".
En el ámbito político, se evidenciaron tensiones y disputas internas durante los actos oficiales. Se notó la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en algunos momentos y se detallaron posibles relegaciones de figuras como Patricia Bullrich. La interna del gobierno se hizo palpable en la disposición de asientos y en las interacciones entre los funcionarios, incluyendo la relación entre el presidente Javier Milei y su hermana Karina Milei, así como la reconciliación pública con el jefe de gobierno porteño Jorge Macri.
Se mencionó que la Iglesia observa de cerca las declaraciones juradas de funcionarios como Adorni y la política de gastos. El gobierno, por su parte, buscó proyectar una imagen de unidad al salir juntos al balcón de la Casa Rosada, a pesar de las diferencias internas reportadas.