La homilía del Arzobispo Jorge García Cuerva durante el Tedeum en la Catedral Metropolitana expuso tensiones internas en el gobierno de Javier Milei, con la exclusión de Victoria Villarruel y la ubicación de Patricia Bullrich en la última fila.
El gobierno nacional calificó de "lamentable" la homilía, especialmente la frase del arzobispo pidiendo "basta de arengar la división y la polarización", interpretada como una crítica directa al presidente y su uso de redes sociales para discursos de odio.
García Cuerva también advirtió sobre un "desmembramiento social" y criticó la "cultura del descarte" y el "sálvese quien pueda", en referencia a la situación económica y social del país. Se mencionó la posible visita del Papa Francisco a Argentina y la Iglesia buscando fomentar el diálogo.