Se destacó la fe del pueblo argentino, que a pesar de las crisis constantes, sigue adelante con dignidad, serenidad y esperanza, manteniendo una reserva espiritual heredada de sus abuelos.
Se señaló la falta de una clase dirigente que, con la fuerza de ese pueblo, se anime al diálogo, al encuentro y a la reconciliación, especialmente por aquellos que sufren la parálisis por falta de trabajo, educación u oportunidades.