Se detalla la historia de la explotación de recursos en la Patagonia, incluyendo la extracción de aceite de pingüino y otros subproductos como grasa de huevos marinos y ballenas, utilizados como combustible para navegantes.
En el siglo XVIII, autoridades francesas e inglesas impulsaron el negocio en estas costas, dejando vestigios de factorías en Isla Leones e Isla Toba. En Isla Leones, se explotaba una colonia de pingüinos magallánicos.
Se menciona la recolección de guano, excremento de aves marinas, utilizado como fertilizante. Grupos de hasta 40 hombres permanecieron en la zona durante unos 30 años, dedicados principalmente a la explotación de pingüinos y la lobulería.