Se debatió sobre la exclusión de Villarruel de los actos formales, interpretando que Milei podría estar anticipándose a futuras aspiraciones presidenciales de la vicepresidenta, considerándola una potencial competidora.
Se comparó la situación con Santiago Caputo, sugiriendo que este último sí ejerce un poder real dentro del gobierno. La tensión radicó en la interpretación de estas exclusiones como movimientos estratégicos de poder dentro del núcleo del gobierno.