Se alerta sobre la tendencia de las personas a buscar "novedades" y doctrinas que las dejen cómodas con su pecado, en lugar de la sana enseñanza de Jesucristo.
Se contrasta el evangelio puro, que exige crucifixión, muerte del viejo hombre y santificación, con el "evangelio light" o "descafeinado" que solo impulsa a creer sin exigir obediencia.
Se enfatiza que el evangelio puro habla de palabras como crucifixión, muerte, sepultura y novedad de vida, elementos ausentes en el evangelio diferente que promueve la comodidad en el pecado.