Una ola de violencia extrema, con tiroteos, secuestros y atentados, se está extendiendo por las ciudades portuarias de Europa, con los Países Bajos como epicentro del crimen organizado. El juicio Marengo, en Ámsterdam, expone la brutalidad de los narcotraficantes, acusados de múltiples asesinatos y que buscan intimidar al Estado.
El clima de miedo es palpable: fiscales, jueces, el ex primer ministro Mark Rutte y la princesa heredera han recibido amenazas. El juicio revela una peligrosa alianza entre delincuentes, empresarios y jefes mafiosos, un fenómeno que se originó en los Países Bajos y que representa un grave peligro para toda Europa.
La historia del narcotráfico en los Países Bajos está ligada a su tradición comercial. Desde el siglo XVII, el país ha sido un centro de comercio mundial, inicialmente a través de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC), que amasó fortunas con el comercio de especias y otros productos, sentando las bases del capitalismo moderno. Sin embargo, esta historia también incluye el monopolio del opio y el cultivo de coca, negocios que, aunque lucrativos, generaron graves consecuencias sociales.
La criminalización de las drogas en el siglo XX, impulsada por convenciones internacionales, empujó a los consumidores al mercado negro, dando origen al narcotráfico moderno. La distinción entre drogas duras y blandas, y la posterior prohibición de su venta libre, marcaron el inicio de una era de violencia y crimen organizado que hoy azota a Europa.