Martín, uno de los presuntos estafadores, habría compartido detalles de su vida personal, incluyendo un tratamiento de cáncer de timo y su origen en Ushuaia junto a su hermano, buscando generar empatía y confianza en las víctimas.
Esta estrategia de victimización y cercanía se utilizaba para inspirar confianza y facilitar la estafa, aprovechando la buena predisposición de las personas hacia emprendedores jóvenes.