Se reveló que la empresa de aberturas, antes de cerrar y desaparecer, lanzó una promoción de financiación propia con un 30% de pago inicial y cuotas al "costo más bajo del mercado". Esta estrategia habría sido utilizada para captar la mayor cantidad de clientes posibles antes de la fuga.
Los damnificados expresaron su indignación y frustración, ya que habían confiado en la empresa, incluso contándole historias personales como la de un hijo con epilepsia refractaria para la construcción de una casa adaptada.
La estafa se estima en millones de pesos, y las víctimas perdieron años de ahorro y vacaciones, quedando sin poder terminar sus proyectos y sin trabajo en algunos casos.