Se analiza el papel fundamental de la familia en la formación de valores y la prevención de la delincuencia y las adicciones.
Se discute cómo la desintegración familiar, la falta de comunicación y la exposición a entornos de riesgo pueden influir negativamente en el desarrollo de los jóvenes.
Se resalta la importancia de brindar herramientas y apoyo a las familias para que puedan afrontar estos desafíos y criar hijos sanos y responsables.