La percepción de la gente sobre la economía es negativa, con un 60% que considera que está cayendo. A pesar de que el gobierno prioriza la baja de la inflación, la principal preocupación de la ciudadanía es la recuperación del salario y el poder adquisitivo.
Existe una dicotomía entre el crecimiento macroeconómico y la recesión microeconómica que afecta la vida cotidiana de los argentinos. Mientras los indicadores generales pueden mostrar mejoras, la experiencia individual de los ciudadanos no refleja esa recuperación, generando desconfianza en los datos oficiales.