Se discute un acuerdo previo relacionado con una casa, donde se menciona que la propiedad iba a quedar a nombre de Giovanna, pero él no quiso que quedara para la hija.
Se señala que él pidió este acuerdo para evitar antecedentes penales, ya que sabía que iba a ser juzgado.
Se relata que hubo instancias agotadoras y que la parte demandante tuvo que preservar su salud mental y la de su hija, viviendo en permanente "cortisol" y "sube y baja".
Se afirma que la violencia nunca paró y que, a pesar de haber sido denunciado y separado, él redobló la apuesta con más agresiones y amedrentamiento, incluyendo amenazas.
Se menciona que la casa se vendió hace pocas semanas, cumpliendo una amenaza, ya que dejó de pagar la cuota, lo que llevó a su venta forzada.