La Paz enfrenta desabastecimiento de combustible debido a los bloqueos, pero los hospitales han recibido suministro de oxígeno, asegurando su funcionamiento por al menos una semana.
Esta situación es crítica, ya que la falta de oxígeno previamente amenazaba a pacientes, especialmente niños y bebés recién nacidos.
La continuidad de los bloqueos genera gran preocupación por el impacto humanitario y económico en Bolivia, con pérdidas diarias estimadas en 60 millones de dólares.