Se reflexiona sobre la persistencia de casos de familias en situación de calle, agravada por el déficit habitacional y la falta de trabajo.
Se compara la situación con la de una mujer que vendía pescado para subsistir, a quien se ayudó con 10 millones de pesos, pero que aún así no solucionó su problema de vivienda.
Se expone el alto costo de las refacciones, como el arreglo de una cocina y techo que costó 30 millones de pesos, evidenciando la dificultad de acceder a una vivienda digna.