Se critica la hipocresía y el cinismo del gobierno, así como la entrega de la soberanía política y económica por parte de un "gobierno de odio" que carece de sentido de patria.
La celebración del Día de la Bandera es vista como un acto vacío, comparando la bandera con un "muro" y ladrillos, carente de significado real para el gobierno actual. Se cuestiona la legitimidad de sus políticas al ignorar la historia argentina.