Se critica al gobierno por tomar decisiones que benefician a sectores privilegiados, como la eliminación de subsidios a tarifas energéticas mientras se condonan deudas millonarias a distribuidoras.
Se argumenta que el gobierno juega con la emocionalidad de la gente a través de la "posverdad" y la inteligencia artificial, en lugar de basarse en datos objetivos.
Se plantea la duda de si la estrategia emocional funcionará electoralmente o si la economía real (el bolsillo) prevalecerá.