La homilía compara a los "escribas" de la época de Jesús con los "geisters" de hoy, criticando a quienes difunden odio y descalifican a través de las redes sociales y otros medios.
Se hace eco del llamado del Papa León a abstenerse de palabras que lastiman, a renunciar al juicio inmediato, a las calumnias y a hablar mal de quienes no están presentes.
Se insta a cultivar la amabilidad y a medir las palabras en todos los ámbitos: familia, trabajo, redes sociales y medios de comunicación.
Se expresa la esperanza de que estas acciones permitan que las palabras de odio den paso a palabras de esperanza y paz.