Se critica la tendencia de algunas personas, incluyendo periodistas y políticos, a meterse con la sexualidad de otros, calificando estos ataques como de bajo nivel intelectual. Se menciona que este tipo de comentarios son agresivos y que las personas deberían hacerse cargo de sus dichos.
Se reflexiona sobre la violencia pública de Javier Milei, sugiriendo que esta se ha agudizado en el último año, coincidiendo con un contexto de "guerra de todos contra todos". Se compara esta situación con ataques personales que han recibido algunas mujeres, tildándolas de "gato" o "pagada".