Se analizó cómo la necesidad económica lleva a naturalizar la venta y consumo de productos vencidos, afectando la calidad de vida.
Se planteó que la desregulación de entes como el ANMAT y la falta de control estatal contribuyen a que se normalice la venta de productos vencidos. Esto impacta negativamente en la calidad de vida de los ciudadanos, quienes se ven forzados a consumir estos productos por necesidad.
Se mencionó que algunos consumidores compran productos vencidos, pero evitan dárselos a sus hijos por temor a que les hagan mal. La situación refleja una profunda crisis donde la subsistencia prima sobre la salud.