Se debate si el presidente Javier Milei continuará con un estilo confrontativo, a pesar del mensaje de diálogo de la Iglesia, o si ignorará las invitaciones a bajar la tensión.
Se argumenta que el estilo polarizador de Milei fue un factor clave en su elección, y que este tipo de liderazgo es una tendencia global observada en figuras como Trump, Bolsonaro y Meloni.
Se plantea que, si bien la sociedad votó por este estilo, las encuestas sugieren que no a toda la gente le agrada la polarización extrema, y que Milei ha modulado su tono en ocasiones.
Se cuestiona si la sociedad se acostumbrará al insulto y la agresión, y se concluye que será la propia sociedad la que definirá el futuro del liderazgo político.