Se está analizando la contaminación de la escena del crimen en el caso de Erika, donde se cuestiona la actuación policial y el procedimiento seguido.
Se señala que la escena fue contaminada al abrir y fotografiar la carta encontrada en el lugar, y que el procedimiento fue "burdamente mal hecho".
La preocupación radica en la falta de prolijidad y el posible temor del personal policial a hablar, así como la jerarquía de los mandos policiales.
Se menciona la actuación de la fiscal, quien ante la duda se habría apartado del proceso, y la solicitud de cámaras de seguridad que habrían llegado en formato CD y con fotos borrosas.
Se espera que el nuevo fiscal, Álvaro Garganta de la Fiscalía 11, pueda esclarecer los hechos.