Tras el Tedeum, se observó un cambio en la dinámica de los saludos presidenciales. El presidente Javier Milei saludó efusivamente a Santiago Caputo y Martín Menem en el balcón de la Casa Rosada, en contraste con gestos más sobrios hacia Federico Sturzenegger y el ministro de Justicia, Juan Bautista Maikes.
Estos gestos, interpretados como demostraciones de poder y agradecimiento, contrastan con la tensión previa y la supuesta ruptura. El "abrazómetro" se activó, mostrando un cambio de actitud respecto al año anterior, cuando Jorge Macri no fue saludado.