La banda liderada por Ignacio Zunia Cartez, que robaba a deportistas de elite en Estados Unidos, acumuló millones de dólares gracias a sus golpes millonarios. Los delincuentes, de nacionalidad chilena, ingresaron a Argentina de forma clandestina y fueron detenidos mientras intentaban escapar.
Su método consistía en estudiar a sus víctimas y actuar en momentos precisos, llevándose objetos de gran valor. El robo a Juan Manuel de Potro en Tandil fue clave para la investigación, ya que el vehículo utilizado permitió rastrear a los implicados.
Se estima que la banda operó con gran conocimiento y audacia, apuntando a figuras reconocidas del deporte. La justicia sigue investigando sus conexiones en Argentina y el alcance total de sus actividades delictivas.