Se planteó la ausencia de representantes de la oposición en los actos oficiales del 25 de Mayo, destacando la falta de unidad nacional y la necesidad de puntos de encuentro más allá de las diferencias legítimas.
La reflexión surge tras el Tedeum y la falta de convocatoria a todos los sectores políticos, a pesar de los problemas judiciales que enfrentan algunos exmandatarios.
Se enfatiza la importancia de encontrar elementos que unan a todos los argentinos, en línea con el mensaje del arzobispo, más allá de las diferencias democráticas.