El kirchnerismo es una "secta política" con una mirada cerrada que desprecia a quienes no piensan igual, según análisis del programa H17. Se describe a este sector como un "grupito" que aún tiene gravitación, similar a la que tiene la izquierda. El kirchnerismo genera rechazo en muchos peronistas que ven en él una imagen vieja y perjudicial.
Se señala que Cristina Fernández de Kirchner tiene a Kicillof "entobillado", impidiendo su desarrollo político y su posible candidatura alternativa. El peronismo, según los panelistas, busca distanciarse de esta figura, pero se encuentra atrapado por el "psicológico político" que genera la expresidenta. Kicillof, además de competir con otros partidos, debe lidiar con la figura de Cristina, de quien muchos peronistas desean huir.
El discurso kirchnerista se caracteriza por un "relato cerrado" donde Cristina es la jefa y su inocencia es incuestionable, desestimando la importancia de las instituciones, jueces, periodistas y empresarios, a quienes se considera parte de un sistema que la persiguió injustamente. Se compara esta matriz ideológica con la de los chavistas y evistas en Bolivia.
El gobierno actual, a pesar de sus errores, se beneficia de la persistencia del kirchnerismo y de Kicillof atado a Cristina. Las imágenes del kirchnerismo activo sirven como contracara para el gobierno, permitiéndole respirar políticamente. La presencia de Cristina, aunque más inactiva recientemente, sigue siendo funcional a la estrategia del gobierno.