El análisis post-Tedeum se centró en las imágenes y gestos de los funcionarios presentes, con especial atención a la fotografía oficial elegida por Presidencia. La imagen, que muestra al presidente flanqueado por Adorni y Martín Menem, fue interpretada como un mensaje político, destacando a figuras clave en el "ojo de la tormenta".
Se analizaron las interacciones del presidente con diversos funcionarios, incluyendo a Patricia Bullrich, Jorge Macri y Daniel Scioli, señalando la ausencia de "desaires" y una aparente cordialidad. La fotografía oficial, seleccionada por la Casa Rosada, también incluía a Quirno y al ministro de Salud, Mario Lugones, entre otros.
Se especuló sobre la dinámica interna de poder, particularmente la relación entre Karina Milei y Santiago Caputo, y su convivencia con Patricia Bullrich. Se sugirió que las tensiones internas podrían resolverse en función de lo más conveniente de cara a futuras elecciones.
El discurso del arzobispo García Cuerva fue calificado como crítico pero componedor por el gobierno, aunque generó disidencias en sectores cercanos al presidente, como Berti Benegalín, quien lo consideró "lamentable e injusto". Se planteó la existencia de distintas posturas dentro de la Iglesia, algunas más dialoguistas y otras más duras.