Se debatió sobre la gravedad de los accidentes de tránsito en Argentina, con un promedio de 11 muertes diarias, y la necesidad de penas más severas.
Se criticó la falta de políticas de estado efectivas y la impunidad con la que actúan conductores imprudentes. Se planteó que las sanciones deben ser más duras para quienes ocasionan accidentes por distracciones o decisiones temerarias.
Se mencionó la dificultad de probar el dolo eventual en algunos casos, pero se enfatizó que la conducción bajo efectos de estupefacientes o alcohol agrava la responsabilidad. Se cuestionó la falta de control y la naturalización de estas conductas peligrosas.