Se rememora la hazaña del seleccionado argentino de básquetbol en el 2000, cuando se consideró imposible reemplazar al número 10. La conversación gira en torno a la obtención del oro olímpico y la dificultad de replicar a jugadores excepcionales.
Se menciona la anécdota del Tata Brown en el mundial 86, quien jugó la final con un dedo fracturado, y se compara la dificultad de esa situación con la de irse de vacaciones a Holanda.