El expresidente Donald Trump desmanteló subsidios a vehículos eléctricos, llevando a fabricantes a volver a los motores de combustión. Esto ocurre en un contexto de crisis petrolera y aumento de precios de combustibles.
En 2025, Estados Unidos fue el segundo mercado automotriz mundial, con casi 13 millones de vehículos vendidos. La política de Trump contrasta con la de sus predecesores, quienes impulsaron la electrificación.