La salida de los hinchas de River del Estadio Mario Kempes se da en un clima de profunda tristeza y enojo tras la derrota en la final. Muchos expresan su frustración por la pérdida de un partido que consideraban ganable, apuntando al polémico penal cobrado a favor de Belgrano como el punto de inflexión.
Las opiniones de los simpatizantes de River son variadas, pero predominan el sentimiento de haber sido perjudicados por el arbitraje y la decepción por no haber podido concretar un título más. Algunos critican el desempeño del equipo y la actuación de jugadores específicos, mientras que otros prefieren mantener la esperanza en futuras competencias.
A pesar de la amargura, algunos hinchas de River muestran gestos de respeto hacia el campeón, felicitando a Belgrano por su primer título histórico. Sin embargo, la sensación general es de desolación y bronca por la forma en que se dio la derrota.
La logística de salida del estadio se describe como complicada, con una gran cantidad de vehículos y personas buscando abandonar el lugar. La policía mantiene un operativo de seguridad, aunque con menor presencia que en la previa, para evitar incidentes mayores.