La situación en Bolivia se mantiene en un estado de alta tensión con bloqueos de rutas y desabastecimiento en varias ciudades, incluyendo Caracollo, que se suma a La Paz y El Alto. Los manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira, quien asumió hace seis meses.
Las protestas son alentadas por el expresidente Evo Morales, quien se encuentra prófugo de la justicia y enfrenta cargos por abuso sexual a menores y trata de personas, tanto en Bolivia como en Argentina. La crisis política se agrava por la debilidad del gobierno de Paz Pereira, enfrentado con su vicepresidente, y una economía convulsionada.
En Argentina, se reabrió una causa judicial contra Evo Morales por trata de personas y abuso sexual a menores durante su período de refugio político en 2019. El juez federal Sebastián Ramos citó a declarar a 23 policías federales que conformaron su custodia.
La violencia en las protestas bolivianas incluye enfrentamientos y el uso de armas, mientras el gobierno intenta sin éxito levantar los bloqueos. La situación se ve complicada por la influencia de Evo Morales y la supuesta injerencia de Estados Unidos a través de figuras como Marco Rubio y Fernando Cerimedo.
El presidente Paz Pereira enfrenta una crisis de gobernabilidad, con acusaciones de seguir políticas de "imperialismo" y divisionismo. La posibilidad de un estado de excepción se baraja si el diálogo fracasa, mientras la población sufre el desabastecimiento y la incertidumbre.