Se debate la sostenibilidad del superávit fiscal en Argentina, impulsado por el recorte del gasto público y la postergación del pago de deudas, siguiendo las directrices del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Aunque se reconoce el superávit, se cuestiona su legitimidad al considerar que se basa en la postergación de pagos. La baja de la inflación es un objetivo clave, pero los sueldos no acompañan, generando dificultades para llegar a fin de mes.
Se proyecta que la inflación podría continuar bajando, pero la percepción de la mejora económica en los centros urbanos podría demorar años, lo que representa un desafío para la gestión de Javier Milei.