Se destacó el impacto positivo de la implementación de sistemas de riego en la producción agropecuaria, especialmente en regiones semiáridas donde el agua es un factor limitante. El incremento de rendimiento es notable, y en los últimos cinco años, la falta de lluvias promedio ha hecho aún más necesarias estas tecnologías.
Más allá del aumento de rendimientos, se subrayó la importancia de la estabilidad y seguridad productiva que el riego proporciona al empresario agropecuario. Esto permite establecer "pisos" de producción más altos, independientemente de las variaciones climáticas anuales, brindando una mayor previsibilidad.