El rechazo a los subsidios para autos eléctricos de Biden creció entre republicanos, quienes los consideran un desperdicio de dinero. Argumentan que la innovación debería ser fomentada por el mercado, una estrategia seguida por competidores como Europa y China.
Se destaca la dificultad de escalar nuevas tecnologías para hacerlas competitivas, necesitando catalizadores para el cambio, especialmente en países occidentales. Con Trump, el apoyo federal a estas tecnologías finalizó, ya que no es partidario de los autos eléctricos.